Cosucas Extrañas. Capítulo 1: la nueva era.

 

El Backstage

Esta audioficción escrita y dirigida por una servidora no es cosa de un día, ni de dos, ni de un mes. Lleva muucho trabajo, y os lo voy a explicar en este post.

Todo partió de la idea de que las niñas más teatreras del valle, entre oriundas y veraneantes, pudieran jugar a interpretar personajes en una obra dramatizada sonora -ya que eso es lo que yo puedo ofrecer. Hace un par de años, escribí un breve audiocuento menos ambicioso que este, que sirviera para foguearse a dichas actrices en ciernes. Me sorprendió cómo se lo tomaron y lo entusiasmadas que estaban ante el resultado.

Así es que aquello que surgió como un divertimento, este año ha culminado en una audioserie más ambiciosa, con más texto, más aventura y más personajes. En principio iba a ser un audiocuento íntegro de cincuenta minutos, pero alguien preclaro me recomendó separarlo en episodios para darle más intriga y poder alargar la atención. Y parece que está ideado para ello, porque este formato le va como anillo al dedo.

Todos los pequeños actores y actrices pasaron por la cabina de Aurora Locutora para grabar sus frases; algunos lo hicieron en una vez, otros en dos, pero todos con mucha gana. Como todo ocurrió en verano, que es cuando más niños hay a nuestro alrededor, a veces se iban sumando personajes nuevos a las tramas ya escritas, porque claro, ¿a qué niño no le va a gustar participar en una aventura épica con personajes tan fantásticos? Así es que niño que aparecía por casa y escuchaba grabar, pedía personaje para él. Y no es fácil introducir injertos ajenos a la historia inicial, pero por supuesto, abríamos hueco en las tramas con mucho placer.

En ocasiones, coincidían dos o tres personas grabando, pero normalmente venían de uno en uno. Así es que os podéis imaginar cómo ha sido esa elaboración pormenorizada: me he pasado tres meses, en mis ratos libres, editando insertos de audio extraídos de una ristra de grabaciones con varias tomas por frase y por cada persona. Pero me lo he pasado bien y me he echado unas risas, todo hay que decirlo. Hay niños que lo han dado todo y brillan con su espontaneidad: les vaticino una carrera actoral bastante digna a varios de ellos.

La historia

Desde el gérmen de esta historia he querido poner en valor este valle de Cantabria, en concreto el pueblo donde vivo, llamado precisamente Valle. Primero porque creo que los pueblos son el futuro. Y segundo, era importante que el escenario fuera amable y que se sintiera como propio por los intérpretes. La mayoría de los actores y actrices de voz son niños y niñas que veranean aquí desde que son pequeños, ya que tienen familia en el pueblo, y hay otra parte de ellos que viven aquí. Lo que les une a todos es el amor por este rincón rural y la libertad de conlleva para un niño. La historia trata de ellos en su pueblo y de cómo pueden imaginar mil y una aventuras para jugar por todos estos rincones paradisíacos -si lo hubiera pillado yo en mi Madrid ochentero…

Pero claro, la aventura y la intriga tenían que ir acompañadas de algún mensaje, porque si no se me quedaba muy vacío de contenido. Y había que aprovechar este audiocuento en el que se han implicado tanto para introducir un mensaje subliminal y muy necesario en estos tiempos que vivimos: hay que despantallar a los chavales, sacarles la prisa y la ansiedad de sus mentes, y devolverles la infancia feliz. Así es que he espolvoreado unas trazas de moralina fina, que en este caso está super justificada. ¿Nos harán caso? ¿Conseguirán vivir sin el ansia del tiempo y de que todo pase rápido? No lo sé, pero había que intentarlo.

Lo que sí está claro y demostrado es que cuando una historia es buena y las interpretaciones acompañan, no importa que el producto no tenga vídeo. Una buena audioficción te hace sumergirte con los ojos de la imaginación en un mundo único dibujado por el guion, las voces, la música y los efectos y completado por cada uno de vosotros. Esa es la magia del sonido; los relatos que construimos se terminan en tu casa y cada historia es diferente.

Aún me acuerdo de compartir en el coche con mis padres los casettes de los Cuentacuentos de Salvat , que nos hacían disfrutar a cada uno de una forma diferente. Esas narraciones de los grandes locutores de antaño, formados en teatro, que hacían mil y una virguerías con sus gargantas y eran capaces de imitar cualquier personaje, nos marcaron para siempre e hicieron que esos viajes entre Madrid y Zamora fueran algo mágico.

Y ese es mi techo y a lo que aspiro. A que todos aquellos que escuchen esta audioficción, la gocen desde esa escucha activa que resulta tan satisfactoria para el oyente porque, al final, él también es parte de la historia.

Creo firmemente que ha quedado increíble y me gustaría que llegase a mucha gente. Me he puesto en contacto con varias plataformas de audioficción y podcast para poder divulgarlo a más cantidad de público, pero aunque me han respondido amablemente, sigo esperando un veredicto. Deben recibir tantos guiones que no tienen ni tiempo de filtrar. Pero este es bueno, y está mal que lo diga yo, pero lo es. Hay una historia original, ubicada en un entorno rural y protagonizada por niños. Además, contiene un mensaje importante para los padres y los hijos: vivir el momento, no consumir en exceso y no vivir con la ansiedad por lo siguiente.

En fin, que si podéis difundir, os lo agradecería de verdad. Y los que lo escuchen también lo harán.

 

 

COMPARTE ESTE POST